
No hay una cocina típica suiza, sino numerosas cocinas típicas suizas, cada una generada por el contacto (climático, geológico y mental) con otras tierras y otros pueblos de Europa Occidental.
Sin embargo cada parte de Suiza está rica de exquisitas sorpresas para el paladar. Los gourmets emprendedores, que aprecian los sabores auténticos y el estrecho contacto con la naturaleza, pueden programar una óptima vacación basada en los placeres de la gastronomía y de la producción vinícula.
En Suiza, en efecto, hay una variedad de viduños que raramente tiene iguales en Europa, algunos de los cuales autóctonos, capaces de dar vinos de gran pregio aunque si generalmente desconocidos afuera de Suiza.
Por lo que concierne Zúrich, la influencia viene de la cercana Alemania y por la tanto su cocina se basa sobretodo sobre gustosos platos de carne, entre los cuales los grandes würstel servidos con chucrut y quesos. Naturalmente, como en toda Suiza, no faltan óptimos chocolates y quesos preciosos. Sin embargo el plato más famoso y quizás el más exquisito es el estofado de Zúrich, del que ofrecemos la receta.
Para quien quiere gastar poco, aunque no renunciando a algo de típico e insólito, está a disposición, en la Oficina turística de la estación de ferrocarril, el opúsculo Presiwert essen (Comer a poco precio).
Estofado de Zúrich
Del gustoso recetario de la oferta gastronómica suiza tomamos en préstamo "Geschnetzeltes nach Zürcher Art", o sea la receta del estofado de Zúrich.
Ingredientes para 4 personas:
600 gr de carne de ternera desminuzada (a mano, como quiere la antigua receta)
300 gr de champiñones frescos
1 cebolla
2 cucharitas de aceite
2 dl de vino blanco
3 dl de nata de cocina
20 gr de mantequilla, 20 gr de harina
pimienta, especias, sal, perejil
Procedimiento:
Triturar el perejil lo más finamente posible y cortar los champiñones en lonchitas sutiles. Amasar la mantequilla y la harina hasta formar una pelotina, el así llamado beurre manié. Hacer calentar el aceite en una grande sartén hasta que empiece ligeramente a fumar, entonces dorar brevemente la carne en todos sus lados.
Añadir la cebolla y los champiñones, tostandolos por pocos minutos junto a la carne. Verter el vino y la nata, aliñar generosamente y añadir la pelotina de harina y mantequilla. Llevar dos o tres veces a ebullición para hacer ligar la salsa. Derramar todo con el perejíl triturado y servir en la mesa, acompañado por los tradicionales rösti de patatas zuriquesas (sin speck).